3 de mayo de 2011


Como el despertar de una mañana frente al mar jugaste desde chiquitita a ser libre. Tu sonrisa desnudaba cierta travesura y tus ojos eran cómplices de tu aventura. Quisiste volar y desplegaste tus alas. No había duendes ni brujos, príncipes, nada. Estabas ahí tan chiquitita. Corriendo en la arena, buscando tu sueño de hada. Ven a jugar nuevamente. Sigue escuchando el latido de tu corazón. Creciendo se aprende, perdiendo se gana. Disfrutar ahora el momento en el alma. La música, el baile, el sabor del alba en el horizonte esta tú mañana. Y una voz empezó a fluir de tu garganta, queriendo gritar. Apurando las horas, despacio no corras, un bosque encantado será tu refugio y los cisnes tu guía. Sigue riendo, sigue cantando.